En la fábrica trabajaban tanto hombres como mujeres. Ellos se dedicaban más a las labores directivas y a la fabricación directa de las piezas y el uso de los hornos, y ellas se encargaban de la parte decorativa de las piezas.
Los conflictos laborales se traducen en varias huelgas entre 1920 y 1926, llegando a cerrarse la fábrica durante unos meses. Las huelgas se repetirían años más tarde para evitar su cierre.
En la fábrica trabajaban también menores de edad que debían contar con el permiso de los padres para poder entrar a formar parte de la empresa.