Los periódicos embarcados son una rareza bibliográfica fruto de un tiempo y un espacio muy específico: el de los viajes trasatlánticos en grandes buques de pasajeros en la primera mitad del siglo XX.

Denominadas periódicos o revistas, estas publicaciones seriadas eran impresas y editadas, al menos parcialmente, a bordo de buques y contenían noticias de actualidad recibidas diariamente desde tierra.

La Fábrica de sacos de yute de Las Caldas de Besaya (Riocorvo) fue creada en 1892 por el empresario harinero Guillermo Illera y durante varios decenios fue un exponente de la nueva industria textil cántabra, empleando a más de un centenar de personas.

A partir de 1946 se hace cargo de la factoría la familia Soldevilla, que la tendrá en funcionamiento durante casi 25 años. La fábrica cerró definitivamente en 1970 debido a la caída en la demanda de sacos de yute, sustituidos por los de otros materiales sintéticos.

La Fábrica de loza de Adarzo (Santander) se fundó en 1912 por iniciativa de Estanislao Abarca y Fornés, constituyendo un referente en España y el extranjero en la fabricación de vajillas. A partir de 1960 comienza el declive de la fábrica, produciéndose numerosas bajas de personal.

Manuel Álvarez adquiere la fábrica, y en 1973 es absorbida por el Grupo Empresarial Álvarez. Continúa la decadencia de la producción y en 1975 es intervenida por el Instituto Nacional de Industria. Consecuencia de las pérdidas económicas la Ibero Tanagra cerrará definitivamente en 1982.


Los cambios urbanísticos que experimentó la ciudad de Santander durante los años finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se debieron a la actividad del arquitecto municipal Valentín R. Lavín Casalís.

Su enérgica labor en la reconstrucción de Santander después de la explosión y posterior incendio de la ciudad con la catástrofe del vapor Cabo Machichaco y sus proyectos para la expansión hacia el Sardinero, marcaron la carrera de este arquitecto, cuyos esfuerzos quedaron plasmados en el Plan de Ensanche Noreste-Este de Santander.